Tácticas trumpianas amenazan la democracia en Perú

«Solo quiero encontrar 11.780 votos».

Fue la frase que el expresidente Donald Trump le dijo al funcionario electoral de más alto rango en Georgia mucho después de que se hiciera claro que había perdido la reelección. Todo lo que hizo Trump para darle la vuelta a las elecciones estadounidenses de 2020 fracasó. Por desgracia, sus tácticas, como subrayó hace poco Anne Applebaum en The Atlantic, les sirven de inspiración a los políticos antidemocráticos de todo el mundo. Y en ningún lugar es más evidente que en Perú.El 6 de junio, Perú celebró las elecciones presidenciales de segunda vuelta más polarizadas en 30 años. Se enfrentaron en la contienda Keiko Fujimori, hija del antiguo dictador Alberto Fujimori, y Pedro Castillo, un maestro provincial y líder sindical de izquierda. Al partido de Fujimori, Fuerza Popular, desde hace tiempo se le ha relacionado con prácticas corruptas y autoritarias, y el partido de Castillo, Perú Libre, es abiertamente marxista. Ambos candidatos tienen credenciales democráticas dudosas.

Fujimori planteó su campaña como una lucha contra el comunismo basada en advertencias a los electores de que Castillo convertiría a Perú en otra Venezuela .

Los rumores sobre un posible golpe no son mera especulación. El pasado 16 de junio, cientos de oficiales militares retirados les enviaron a las fuerzas armadas de Perú una carta en la que declaraban, sin pruebas, que las elecciones fueron fraudulentas y exigían que los militares se abstuvieran de reconocer a Castillo como presidente.

Darle la vuelta a las elecciones sería un error garrafal. Si al candidato que representa a los votantes que han sido marginalizados desde hace mucho tiempo se le niega ilícitamente la victoria, podrían desatarse manifestaciones sociales generalizadas, lo que conduciría a una crisis de gobernabilidad similar a la que sufren las naciones vecinas, Chile y Colombia. En esas circunstancias, la única opción para que Fujimori lograra gobernar sería represión.

¿Por qué ocurre todo esto? La campaña de Fujimori cuenta con el respaldo de prácticamente toda la clase dominante de Lima, desde líderes empresariales y medios de comunicación importantes hasta gran parte de la clase media. Estos grupos temen que Castillo lleve a Perú por un rumbo similar al de Venezuela.

Recurso de imagen: «upagu»

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