Los nuevos retos de las superpotencias: los ataques cibernéticos

Durante 70 años, las reuniones entre presidentes estadounidenses y líderes soviéticos o rusos estuvieron dominadas por una amenaza acechante: los vastos arsenales nucleares que las dos naciones comenzaron a acumular en la década de 1940 como instrumentos de intimidación y, si la disuasión fallaba, de mutua aniquilación.
En la actualidad, mientras el presidente Joe Biden se preparaba para reunirse con el presidente Vladímir Putin en Ginebra el miércoles 16 de junio, las armas cibernéticas fueron por primera vez la máxima prioridad.
Ese cambio se ha estado gestando durante una década, a medida que Rusia y Estados Unidos, los dos adversarios más hábiles en el terreno cibernético, han recurrido a un creciente arsenal de técnicas para librar lo que se ha convertido en un conflicto diario de bajo nivel. Pero en la práctica está resultando ser terriblemente difícil, mucho más que el primer intento de control de armas nucleares que el presidente Dwight Eisenhower abordó con Nikita Khrushchev en Ginebra hace 66 años, justo antes de que la Guerra Fría se convirtiera en una aterradora carrera armamentista y, siete años después, en un enfrentamiento nuclear en Cuba.
El presidente Ronald Reagan dijo: «Tenemos que ‘confiar, pero verificar’», señaló Eric Rosenbach exjefe de política cibernética del Pentágono, quien ayudó a transitar los primeros días del conflicto cibernético con Rusia, China e Irán cuando Biden era vicepresidente. «Cuando se trata de rusos y cibernética, definitivamente no se puede confiar ni verificar», dijo.
Luego llegó el periodo de Donald Trump en el cargo, en el que el mandatario hizo eco, con aprobación, de las negaciones poco creíbles de Putin sobre la interferencia electoral. Estados Unidos perdió cuatro años en los que podría haber intentado establecer algunos estándares globales, lo que Brad Smith, presidente de Microsoft, llama los «convenios cibernéticos de Ginebra».
Si bien el Cibercomando de Estados Unidos intensificó su lucha, al enviar el equivalente digital de un disparo de advertencia a una agencia de inteligencia rusa y desconectar a un importante grupo de cibersecuestro de datos durante las elecciones intermedias de 2018, los ataques rusos han continuado. Lo que le preocupa al equipo de seguridad nacional de Biden no es el volumen de los ataques, sino su sofisticación.

Recurso de Imagen: «Expanción»

Leave a Comment

Your email address will not be published.

Start typing and press Enter to search