Los estereotipos en el deporte rodean a las atletas en Japón

Kurumi Mochizuki es el tipo de futbolista hábil capaz de rodar un balón desde los omóplatos hasta la cabeza y luego al pie derecho, y mantenerlo en el aire durante más de una docena de toques. Y hace que parezca fácil.Sin embargo, cuando practica con su club local en el sureste de Tokio, sus entrenadores a veces le aconsejan que se tome descansos más largos que sus compañeros de equipo, y le piden no levantar bolsas pesadas de balones al retirar el equipamiento de la cancha. Todo porque es una chica.


Kurumi, de 13 años, es la única chica de su equipo. Juega con varones porque no hay equipos femeninos cerca de su vecindario ni en su escuela secundaria. Encontrar un equipo en el bachillerato también le será difícil. Solo una de las 14 escuelas en la zona de Kurumi tiene un equipo femenino. Su hermano mayor, que juega fútbol en su escuela de bachillerato, no ha tenido ese problema: casi todos los bachilleratos del distrito tienen equipos de fútbol masculinos.

«Los varones tienen todo más fácil», dijo Kurumi. «Eso me da envidia».
Así es la realidad de los deportes para las niñas y mujeres en Japón, donde las atletas a menudo tienen que sacrificar muchas cosas para perseguir sus sueños.

Solo 48 de 10.324 escuelas secundarias tienen equipos de fútbol femenino, según la Asociación Nipona de Cultura Física en la Escuela Secundaria. La disparidad continúa hasta la adultez; solo el cinco por ciento de los jugadores registrados en la Asociación de Fútbol de Japón son mujeres.


Al igual que en Estados Unidos, las diferencias salariales son enormes. Según informes de los medios, los hombres que juegan fútbol profesional ganan 10 veces más que sus contrapartes femeninas.Más allá del fútbol, los eventos deportivos más populares son de hombres y niños.

Recurso de Imagen: «World Triathlon»

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