Las últimas horas de George Floyd

Es imposible saber si el expolicía Derek Chauvin subirá al estrado para defender su inocencia en el juicio por la muerte de George Floyd. El episodio de abusos policiales contra la minoría negra que el verano pasado sacudió a EE.UU. y al mundo ha llegado al final de su primera semana. Quedan al menos otras dos semanas de presentación de pruebas e interrogación a testigos, y no está claro si la defensa optará por llamar a Chauvin para defender su tesis de que Floyd no murió por la asfixia de la rodilla del policía contra su cuello, sino que hay razones para creer que lo determinante en su muerte fue una mezcla de consumo de drogas, condición médica y la adrenalina del momento.

Esta semana, al menos, los jurados que decidirán la suerte de Chauvin, que se enfrenta a cargos por homicidio, pudieron ver cuál fue la reacción del policía nada más terminar la detención que acabó con la muerte de Floyd. La Fiscalía presentó este miércoles grabaciones hasta ahora no vistas de las cámaras personales de los policías que participaron en el operativo, incluida la de Chauvin. En un extracto, Chauvin interactúa con uno de los viandantes que fue testigo de la detención. El policía había asfixiado a Floyd, esposado y tumbado contra el suelo, presionando con la rodilla contra su cuello, durante casi diez minutos interminables que presenciaron varios testigos, y que algunos grabaron en sus móviles. Justo después de que una ambulancia se llevara a un Floyd inconsciente, uno de esos, Charles McMillan, se enfrentó a Chauvin, le dijo que no sentía ningún respeto por la forma en la que había tratado a la víctima.

«Es la opinión de una persona», respondió el policía, la primera vez en la que la opinión pública ha podido escuchar algo sobre la reacción de Chauvin a su actuación, grabada con su cámara corporal. «Teníamos que controlar a este tipo porque es un tipo grande», justificó antes de añadir: «Parece que probablemente iba puesto con algo».

Esas pocas palabras destilan la defensa que utilizarán los abogados de Chauvin: el policía tuvo que controlar a Floyd por su tamaño -«no fue una pelea fácil», dijo Eric Nelson, que lidera su defensa, en las declaraciones iniciales del juicio- y las drogas que había consumido fueron un factor decisivo en su muerte y no tanto la táctica de ahogamiento que utilizó el agente.

Esas imágenes no han sido la única novedad aportada por los primeros días del juicio. En la sesión del miércoles se hizo una reconstrucción de los últimos minutos en vida de Floyd con otras grabaciones no vistas hasta ahora. Por ejemplo, la de la cámara de seguridad de Cup Foods, la tienda de Mineápolis donde arrancó la tragedia. En la imagen se ve a un Floyd sonriente, animado, que saluda con afección a una cliente -él era habitual en el establecimiento, el típico local de barrio en el que se venden productos de primera necesidad, comida, rápida, snacks, bebidas, cafés, hay millones de ellos en EE.UU.-, charla con uno de los empleados. Floyd va con la misma ropa en la que aparece en el vídeo de su detención, el que corrió como la pólvora en redes sociales y provocó protestas en todo el país, camiseta negra estrecha de tirantes que apenas tapa su gran musculatura y un pantalón ancho.

Después, el momento que provocó todo. Manosea un fajo de billetes y paga con uno de 20 dólares. El dependiente no tardó en darse cuenta que era falso, fue a buscarle y acabó por llamar a la policía. En el juicio, el dependiente, Christopher Martin, de 19 años, mostró sentimiento de culpabilidad: si lo hubiera dejado pasar -los empleados pagan con su sueldo si les cuelan billetes falso- Floyd no hubiera muerto.

«No me dispares, tío»

También se pudieron ver imágenes grabadas por las cámaras corporales de los otros tres agentes que participaron en el arresto. Los tres, como Chauvin, fueron expulsados del cuerpo de policía de Mineápolis y están a la espera de juicio por complicidad en la muerte de Floyd. En ellas se ven cómo van a por Floyd, metido en su vehículo tras pasar por la tienda, le encañonan y le exigen que muestre sus manos. «No me dispares, tío», ruega Floyd desde el coche. «¡Acabo de perder a mi madre!» La víctima se resistió durante varios minutos a entrar detenido en el coche. En ese momento ya estaba Chauvin en escena, que acabó por ejecutar la maniobra en la que Floyd perdió la vida.

Faltan muchas piezas por explicarse en el juicio sobre la muerte de Floyd. Algunas podrían haberse perdido. Este jueves se supo que la defensa de Chauvin no podrá contar con el testimonio de Morries Hall, el hombre que estaba en el coche de Floyd en su detención. En su declaración inicial, el abogado del policía aseguró que Hall y otra persona que estaba en el coche, Shawanda Hill, iban a testificar que Floyd había consumido dos pastillas -presuntamente de opiáceos- justo antes de que llegaran los agentes.



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